Ante el avance del brote de Chikungunya en Bolivia, las autoridades del Ministerio de Salud Pública de Salta y sus pares del vecino país mantuvieron un encuentro clave en la ciudad de Bermejo. El objetivo central de la cumbre binacional fue establecer una hoja de ruta común para frenar la propagación del virus en una región caracterizada por el altísimo flujo migratorio y comercial.
La jornada, organizada por el Servicio Departamental de Salud (SEDES) de Tarija, incluyó desde inspecciones oculares en áreas críticas hasta el intercambio de datos técnicos para unificar los criterios de diagnóstico y bloqueo de focos.
Inspección en la ribera y control de vectores
El operativo comenzó con una recorrida por las márgenes del río Bermejo. En el lugar, los equipos técnicos detectaron puntos críticos de riesgo epidemiológico, principalmente vinculados a la acumulación de residuos y neumáticos en desuso, elementos que funcionan como los principales criaderos del mosquito Aedes aegypti.
Posteriormente, en el hospital Virgen de Chaguaya, los especialistas compartieron mapas georreferenciados de los casos detectados y analizaron las normativas vigentes en cada jurisdicción para la aplicación de insecticidas, tanto con maquinaria pesada como con equipos manuales.

El desafío de una frontera permeable
La principal preocupación de los expertos radica en la naturaleza de la zona: una frontera con circulación constante de personas que hace imposible abordar la situación de manera aislada.
Francisco García Campos, director de Coordinación Epidemiológica de Salta, remarcó la importancia de que el trabajo no se limite solo al sector sanitario, sino que involucre directamente a los municipios fronterizos con una planificación coordinada.
En la misma línea, Claudia Montenegro, titular de Epidemiología del SEDES Tarija, advirtió que la dinámica de la región exige una respuesta articulada para que las acciones de control tengan impacto real en ambos lados del límite internacional.
Puntos clave del acuerdo binacional
Tras el intercambio técnico, las delegaciones de Argentina y Bolivia formalizaron una serie de compromisos para los próximos meses:
- Información en tiempo real: Consolidar un canal de comunicación permanente entre los equipos de epidemiología y las gerencias de los hospitales de frontera.
- Capacitación conjunta: Realizar jornadas formativas para los profesionales de salud sobre el manejo clínico de la enfermedad.
- Gestión de residuos: Implementar operativos específicos para la eliminación de neumáticos y otros reservorios de agua en áreas comerciales.
- Vigilancia activa: Reforzar las campañas de concientización para que la comunidad participe activamente en el descacharrado.
La comitiva salteña estuvo integrada por representantes de la Subsecretaría de Medicina Social, la Dirección de Atención Primaria y el Programa de Inmunizaciones, además de autoridades del Hospital San Vicente de Paul de Orán y del municipio de Aguas Blancas. Por la parte boliviana, encabezaron el encuentro los responsables de la Red de Servicios de Salud de Bermejo y el Programa de Control de Vectores.











