El presidente Javier Milei inauguró este domingo el 144° período de sesiones ordinarias del Congreso con un discurso de alto voltaje político. Desde el recinto de la Asamblea Legislativa y en cadena nacional, el mandatario centró su mensaje en las reformas impulsadas por su gestión y apuntó con dureza contra el kirchnerismo, en un clima atravesado por interrupciones y cruces con legisladores opositores.
Durante su exposición, Javier Milei defendió las leyes aprobadas en el primer tramo de su gobierno y sostuvo que se trata de transformaciones estructurales. Entre ellas destacó la denominada “ley de inocencia fiscal” y la reforma del régimen penal juvenil, al tiempo que reafirmó su postura en materia de seguridad bajo el concepto de que “el que las hace las paga”. El mensaje estuvo acompañado por reiteradas críticas hacia sectores opositores que lo abucheaban desde sus bancas.

En materia económica, Javier Milei reivindicó el rumbo adoptado por el Ejecutivo y aseguró que el país atraviesa una etapa de estabilización tras lo que definió como “el desastre heredado”. Elogió el trabajo del ministro de Economía, Luis Caputo, y sostuvo que el ajuste fiscal permitió reducir el déficit en los primeros meses de gestión. Además, confirmó que el Gobierno enviará al Congreso paquetes mensuales de reformas estructurales durante este año.
El discurso de Javier Milei también incluyó referencias a la reforma laboral, que calificó como una modernización necesaria para actualizar un esquema normativo de más de cinco décadas. En política exterior, el Presidente remarcó la firma del acuerdo Mercosur-Unión Europea y expresó la intención de avanzar en un entendimiento comercial con Estados Unidos, como parte de su estrategia de apertura económica.
Los momentos de mayor tensión se produjeron cuando Javier Milei respondió a las interrupciones desde las bancas del kirchnerismo y el Frente de Izquierda. Allí lanzó duras acusaciones vinculadas a causas judiciales y cuestionó con términos severos a referentes opositores. El mensaje cerró con una apelación directa a consolidar lo que definió como “el año de las reformas”, en un Congreso que, según afirmó, es el más reformista de la historia reciente.








