El ambicioso acuerdo comercial bilateral entre Argentina y Estados Unidos entró en su fase de definiciones administrativas. En los despachos de Balcarce 50 hay una certeza: el cuerpo principal del entendimiento ya es cosa juzgada, pero la estrategia legislativa está en "pausa" a la espera de documentación técnica complementaria que debe aterrizar desde Washington.
Desde el Ejecutivo explicaron que no se trata de una renegociación, sino de anexos y precisiones operativas indispensables para armar el expediente que llegará a las bancas de Diputados y Senadores. “Necesitamos que lleguen los últimos papeles de Washington”, confió una fuente oficial, marcando que este intercambio definirá el "formato final" del proyecto de ley.

Este mismo esquema de espera rige para la adhesión de Argentina al Consejo de la Paz, la iniciativa internacional liderada por la administración norteamericana que Javier Milei respaldó enfáticamente en sus recientes giras.
Lo que sale por decreto: vía libre a la simplificación
A pesar de la espera legislativa, el Gobierno no planea quedarse de brazos cruzados. En el entorno del Presidente confirmaron que una parte sustancial del acuerdo no pasará por el Congreso y se implementará mediante decretos y resoluciones ministeriales.
Este "trámite corto" incluye:
- Eliminación de barreras no arancelarias: Facilitación del ingreso de productos.
- Reconocimiento mutuo: Validación de certificaciones técnicas y sanitarias.
- Simplificación regulatoria: Menos burocracia para el comercio bilateral.
Donde la gestión libertaria reconoce que habrá una batalla de largo aliento es en el capítulo de propiedad intelectual y aranceles. Estos puntos, que afectan directamente a sectores productivos locales, requieren reformas legales de fondo.

En la Casa Rosada admiten que el tema de las patentes es complejo. Incluso, advierten que el proyecto para adherir al Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT), que ya tenía media sanción, quedó "viejo". El Gobierno planea enviar un texto reformulado para que encastre a la perfección con las nuevas exigencias del pacto con Estados Unidos. “Lo que tiene que ver con propiedad intelectual va a tardar más”, reconocen puertas adentro.
El factor Corte Suprema de EE. UU.
Para llevar tranquilidad a los sectores industriales, el oficialismo buscó minimizar el impacto del reciente fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos sobre aranceles. Aseguran que dicha sentencia es un asunto de consumo interno para la Casa Blanca y su sistema legal, y que en nada modifica las condiciones que Milei firmó con el gigante del norte.
El Gobierno apuesta a que, una vez que lleguen los "papeles" de Washington, el debate parlamentario sea el último sello para una alianza que busca reconfigurar el mapa comercial de la Argentina.








