El Gobierno busca relanzar la gestión tras la salida de Manuel Adorni y apuesta a Diego Santilli como nuevo jefe de Gabinete para destrabar la agenda de reformas en el Congreso. En la Casa Rosada celebran la renuncia del ministro coordinador, que quedó envuelto en una investigación judicial por su patrimonio, y creen que el recambio permitirá acercar posiciones con bloques aliados y gobernadores.
“Ahora sin esta piedra en el zapato podemos avanzar con las reformas en el Congreso”, expresan en Nación. La frase resume el diagnóstico que circula en distintos despachos oficiales: el caso Adorni había empezado a condicionar la agenda parlamentaria, la relación con aliados y la comunicación de gestión. En el Gabinete consideran que su salida descomprime un frente que llevaba semanas paralizando decisiones.
Adorni hizo pública su renuncia horas antes del partido de la Selección argentina en el Mundial, a las 19. En su entorno sostienen que se trató de una decisión personal para no seguir afectando al Gobierno, aunque en otros sectores de Balcarce 50 aseguran que el desenlace fue resultado de una presión interna sostenida. “Lo único claro es que se lo cargaban y definió irse”, resumen en una terminal oficial.
Diversas fuentes insisten en que Milei y Adorni mantuvieron una reunión durante la mañana en la Quinta de Olivos, alrededor de las 9 de la mañana, más allá de que voceros oficiales lo nieguen. “Estuvo ahí con Javier. Está confirmado”, expresan en Nación.
La posibilidad de la llegada de Santilli a la Jefatura de Gabinete fue trabajada por Karina Milei, Eduardo “Lule” Menem, Martín Menem y el propio ministro del Interior durante una cumbre en Balcarce 50. En el Gobierno sostienen que el nuevo ministro coordinador deberá cumplir un rol central en la relación con gobernadores, bloques aliados y legisladores dialoguistas.
“Ahora sin esta piedra en el zapato podemos avanzar con las reformas en el Congreso”, expresan en Nación. La frase resume el diagnóstico que circula en distintos despachos oficiales: el caso Adorni había empezado a condicionar la agenda parlamentaria, la relación con aliados y la comunicación de gestión. En el Gabinete consideran que su salida descomprime un frente que llevaba semanas paralizando decisiones.
Adorni hizo pública su renuncia horas antes del partido de la Selección argentina en el Mundial, a las 19. En su entorno sostienen que se trató de una decisión personal para no seguir afectando al Gobierno, aunque en otros sectores de Balcarce 50 aseguran que el desenlace fue resultado de una presión interna sostenida. “Lo único claro es que se lo cargaban y definió irse”, resumen en una terminal oficial.
Diversas fuentes insisten en que Milei y Adorni mantuvieron una reunión durante la mañana en la Quinta de Olivos, alrededor de las 9 de la mañana, más allá de que voceros oficiales lo nieguen. “Estuvo ahí con Javier. Está confirmado”, expresan en Nación.
La posibilidad de la llegada de Santilli a la Jefatura de Gabinete fue trabajada por Karina Milei, Eduardo “Lule” Menem, Martín Menem y el propio ministro del Interior durante una cumbre en Balcarce 50. En el Gobierno sostienen que el nuevo ministro coordinador deberá cumplir un rol central en la relación con gobernadores, bloques aliados y legisladores dialoguistas.

El primer objetivo de Santilli será recomponer la relación con los aliados legislativos.
Su potencial designación también generó una puja interna sobre a quién responde. En el entorno de Karina Milei se adjudican su elección en un “100%”, mientras que en el sector de Santiago Caputo reconocen que mantiene “buen vínculo” con él. En despachos oficiales lo describen como una figura que, en caso de asumir, buscará evitar choques con las dos terminales principales del poder libertario.
“Santilli quiere ser gobernador de la Provincia. Necesita que Karina lo valide y que Santiago le haga la campaña. No va a romper ni tensionar con ninguno”, expresan en Nación. La lectura interna es que el nuevo ministro coordinador deberá funcionar como punto de equilibrio entre la conducción política de Karina Milei, la influencia comunicacional y estratégica de Caputo y el vínculo directo con el Presidente.
El movimiento también obligaría a redefinir el lugar de Interior. En Balcarce 50 trabajan con la posibilidad de que la cartera pierda rango ministerial y quede absorbida como una vicejefatura dentro de la Jefatura de Gabinete, con Ignacio Devitt al frente de la interlocución operativa con gobernadores, bloques aliados y el Congreso. Devitt ya venía funcionando como nexo entre la Casa Rosada, Karina Milei, Adorni y la negociación parlamentaria, y en el nuevo esquema quedaría como una pieza clave para sostener los acuerdos legislativos.
El primer objetivo será recomponer la relación con los aliados legislativos. En la Casa Rosada se entusiasman con que la salida de Adorni desactive los proyectos de interpelación y de moción de censura que impulsaban sectores opositores y aliados contra el jefe de Gabinete. Creen que el recambio puede quitar presión sobre el Senado, donde el caso había trabado la sesión para tratar propiedad privada, pliegos judiciales, ascensos diplomáticos y convenios internacionales.
El Gobierno buscará darle prioridad al Súper RIGI, a la reforma electoral, al paquete de inviolabilidad de la propiedad privada, los pliegos judiciales, la Ley Hojarasca, ludopatía y etiquetado frontal, entre otros proyectos. En el Ejecutivo creen que la salida de Adorni permitirá volver a ordenar el calendario parlamentario y recuperar iniciativa después de semanas marcadas por maniobras defensivas.

Milei busca evitar que el recambio abra una nueva disputa interna entre Karina Milei y Santiago Caputo.
La estrategia también contempla una nueva etapa de diálogo con gobernadores. En Balcarce 50 quieren mostrar cercanía con los mandatarios provinciales para blindar la gestión, por lo menos, hasta marzo. La idea es alcanzar acuerdos políticos que permitan aprobar las reformas pendientes y que, al mismo tiempo, converjan con el armado electoral de 2027.
El objetivo oficial es construir una hoja de ruta con los bloques dialoguistas y los gobernadores para sostener gobernabilidad, votaciones clave y competencia electoral ordenada en las provincias. En el Gobierno creen que Santilli tiene mejores condiciones para ese trabajo por su experiencia política, su vínculo con los mandatarios y su rol previo en Interior.
La salida de Adorni también busca ordenar el frente interno. En distintos sectores del Gabinete reconocen que el caso generaba malestar entre funcionarios, militantes y equipos de comunicación. “No podemos comunicar ni decir nada por Adorni. Es un desastre”, manifestaban en Nación antes de que se precipitara la renuncia.
Ahora la Casa Rosada pretende retomar entrevistas, conferencias y anuncios de gestión, con centralidad en el nuevo vocero presidencial, Adrián Ravier. El debut del economista como portavoz ya había marcado un intento de separar la comunicación oficial de las explicaciones patrimoniales de Adorni. En el Gobierno creen que la salida del jefe de Gabinete completa ese movimiento y permite relanzar el discurso de gestión.
En paralelo, el Ejecutivo prepara medidas económicas para forzar una mayor baja de la inflación en los próximos meses. En Balcarce 50 buscan que el recambio en la Jefatura de Gabinete coincida con una agenda de anuncios, reformas y señales al mercado. La apuesta es mostrar que el Gobierno dejó atrás una crisis interna y vuelve a concentrarse en economía, Congreso y gobernabilidad.
“La salida de Adorni es la mejor noticia que podemos dar. Interna y externamente”, agregan en un despacho oficial. La frase refleja el alivio que circula en sectores del Gabinete, donde entienden que el caso había empezado a afectar la credibilidad del discurso libertario, la relación con aliados y la capacidad de instalar logros de gestión. Milei busca evitar que el recambio abra una nueva disputa interna entre Karina Milei y Santiago Caputo. /TN
La estrategia también contempla una nueva etapa de diálogo con gobernadores. En Balcarce 50 quieren mostrar cercanía con los mandatarios provinciales para blindar la gestión, por lo menos, hasta marzo. La idea es alcanzar acuerdos políticos que permitan aprobar las reformas pendientes y que, al mismo tiempo, converjan con el armado electoral de 2027.
El objetivo oficial es construir una hoja de ruta con los bloques dialoguistas y los gobernadores para sostener gobernabilidad, votaciones clave y competencia electoral ordenada en las provincias. En el Gobierno creen que Santilli tiene mejores condiciones para ese trabajo por su experiencia política, su vínculo con los mandatarios y su rol previo en Interior.
La salida de Adorni también busca ordenar el frente interno. En distintos sectores del Gabinete reconocen que el caso generaba malestar entre funcionarios, militantes y equipos de comunicación. “No podemos comunicar ni decir nada por Adorni. Es un desastre”, manifestaban en Nación antes de que se precipitara la renuncia.
Ahora la Casa Rosada pretende retomar entrevistas, conferencias y anuncios de gestión, con centralidad en el nuevo vocero presidencial, Adrián Ravier. El debut del economista como portavoz ya había marcado un intento de separar la comunicación oficial de las explicaciones patrimoniales de Adorni. En el Gobierno creen que la salida del jefe de Gabinete completa ese movimiento y permite relanzar el discurso de gestión.
En paralelo, el Ejecutivo prepara medidas económicas para forzar una mayor baja de la inflación en los próximos meses. En Balcarce 50 buscan que el recambio en la Jefatura de Gabinete coincida con una agenda de anuncios, reformas y señales al mercado. La apuesta es mostrar que el Gobierno dejó atrás una crisis interna y vuelve a concentrarse en economía, Congreso y gobernabilidad.
“La salida de Adorni es la mejor noticia que podemos dar. Interna y externamente”, agregan en un despacho oficial. La frase refleja el alivio que circula en sectores del Gabinete, donde entienden que el caso había empezado a afectar la credibilidad del discurso libertario, la relación con aliados y la capacidad de instalar logros de gestión. Milei busca evitar que el recambio abra una nueva disputa interna entre Karina Milei y Santiago Caputo. /TN








