La madrugada en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza estuvo marcada por las lágrimas y el alivio. Después de 448 días de detención en Venezuela, el gendarme argentino Nahuel Gallo aterrizó finalmente en suelo nacional. El reencuentro con su madre, Griselda Heredia, su esposa María Alexandra Gómez y su pequeño hijo —a quien alzó en brazos apenas bajó de la aeronave— cerró un capítulo dramático que mantuvo en vilo a las fuerzas de seguridad.
Sin embargo, detrás de la foto familiar se esconde una trama política de alto impacto. El regreso de Gallo no fue una misión diplomática convencional, sino un operativo relámpago coordinado entre el Gobierno y la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), en medio de la conocida tensión entre la Casa Rosada y Claudio “Chiqui” Tapia.
El factor AFA: ¿Diplomacia deportiva o "muñeca" política?
El gendarme regresó a bordo de un Bombardier Learjet 60, avión vinculado a la AFA que había aterrizado el domingo en Caracas bajo la excusa de una reunión con la Federación Venezolana de Fútbol (FVF). Según fuentes oficiales, el gobierno de Nicolás Maduro se habría negado a permitir el ingreso de otras aeronaves, lo que obligó al Ejecutivo a aceptar la logística de la entidad de calle Viamonte.
En los pasillos de Balcarce 50 el clima es de ambivalencia:
- Incomodidad: Algunos sectores del Gobierno admiten su fastidio por haber tenido que recurrir a la estructura de Tapia.
- Realismo político: Otros reconocen que la influencia del "Chiqui" en la región logró destrabar lo que la Cancillería y la SIDE no pudieron concretar vía Colombia o aliados internacionales.
- "El fútbol y los negocios que lo rodean conllevan mucho poder", admitieron fuentes internas, reconociendo que la gestión de la AFA fue determinante para la liberación.
Polémica por el reconocimiento a Delcy Rodríguez
La interna estalló definitivamente cuando la AFA se anticipó al Gobierno y anunció la liberación de Gallo mediante un comunicado el domingo por la tarde. En el texto, la entidad agradeció las gestiones a Delcy Rodríguez, a quien llamó “presidenta de Venezuela”, un título que el Gobierno argentino evita utilizar oficialmente en el marco del actual conflicto diplomático.
Mientras que la representación diplomática en Caracas sigue bajo el ala de Italia, la AFA sacó pecho por los "lazos construidos a través del fútbol" para el bienestar de las naciones, una frase que se leyó como un mensaje directo a la gestión de Milei.
Presencia oficial en el recibimiento
Pese a las rispideces, el Gobierno marcó presencia en la pista. Gallo fue recibido por el canciller Pablo Quirno, la ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva y la exministra Patricia Bullrich, hoy jefa de bloque de La Libertad Avanza en el Senado.
Por parte de la AFA, escoltaron al gendarme Luciano Nakis (prosecretario) y Fernando Isla Casares (Protocolo), reafirmando el rol protagónico de la asociación en un rescate que, si bien terminó con un final feliz para la familia Gallo, abre un nuevo frente de debate sobre el alcance del poder del fútbol en la política exterior argentina.








